Weight loss: New Year Resolution or Imperious Necessity?

Weight loss: New Year Resolution or Imperious Necessity?

By Dakotah Rod

As one decade ends and another begins, many people have already outline goals and new year resolutions. After Jan.1, it is common to see gyms overpopulated with new members, and supermarkets running dry on vegetables and healthy foods. This is because a large percentage of consumers decide to begin their journey to lose weight at the start of the year, although by February or March, many have fallen victim to overzealous and ambitious weight loss regimens.

Still, this year could be different– many more will have the resolve and many less will fail in its pursuit. This is because those overweight have a grim future: they either buckle down and reduce their waist sizes or open their already empty pocketbooks (due to the economic crisis) to pay for doctor visits and medical treatments employed to combat ailments that befall those that carry too much weight. Additionally, they might be facing increased fees and taxes on their medical insurance for being overweight.

A new initiative is aiming to help people lose weight and become healthier by applying special taxes to those whose vice is to eat too much; the idea is similar to the taxes placed on cigarettes, around $6 per box, which aimed to decreased the enticement of smoking cigarettes, which experts insist is not healthy and increases your chances of developing certain health issues.

Much blame can be placed on the economic crisis– when it hits, reductions are made where they can be, and taxes are placed similarly. While it might seem comical at first glance, the reality is that if you don’t reach your weight loss goals, it might cost you additional spending this year.

Congressmen and women are spearheading proposals that require Americans to change their personal diets to reduce the chances of those overweight to develop health issues like diabetes and cardiovascular difficulties and consequently, reduce the amount of money spent on health care in the United States, a problem the President Barack Obama has tried to tackle, possibly unsuccessfully.

For all these reasons, those overweight face a number of new proposals from taxing soda, juice and foods deemed “junk food” for their insignificant nutritional value, to new charges on their medical insurance bills. Some private companies have even begun to reward those workers that stay in shape and exercise frequently, in hopes they will become more affordable in the long run.

Time Magazine published an article recently that outlined the developments on the topic in the country. North Carolina, for example, is contemplating considering anyone over 39 in the body mass index as overweight. Those deemed as such would face an increase of 10 percent on their insurance premiums unless they enter a weight loss program. The article also included a diagram that spotlighted Alabama’s increasing medical costs in the thousands on each obese worker as opposed to their slimmer counterparts. Almost 50 percent of all state workers are obese in Alabama.

Apparently, the time has come when the majority of people might stay true to their new years resolutions on weight loss. Smokers once had the spotlight, and now the obese have become this nation’s health care issue. Supporters of the new proposals insist that this is the impulse needed to make American healthier, while opponents state it is unjust discrimination that might result in a decrease of medical help for those who need it the most.

On such a complicated issue, it is difficult to decide who might be right and whether these proposals will work. However, you can be sure that your representative in Washington are sending you a message: stick to your resolutions. So, next time you are about to take a bite out of that hamburger with cheese and bacon, remember those extra pounds you want to lose and those extra dollars you want to save.

Bajar de peso: ¿resolución de año nuevo o necesidad imperiosa?

Por Dakotah Rod

A medida que se cierra una década y comienza otra, muchas personas ya han trazado metas o han idealizado la popular resolución de año nuevo. Cada comienzo de año es común ver a los gimnasios abarrotados de nuevos miembros, y la sección de hortalizas del supermercado algo más poblada de lo normal. Y es que todo se debe a que un gran porcentaje de consumidores escogen el comienzo de año para darse el empujón necesario para comprometerse a bajar de peso, una de las tareas más arduas a las que se enfrentan miles en este país, aunque ya para febrero o marzo los planes no marchen tan bien como anticipaban.

Sin embargo, este año la cosa podría ser diferente y es que la cifra de motivados podría incrementar alarmantemente y la de fracasados podría disminuir casi a la fuerza. Y es que los gorditos tendrán que enfrentarse al reto más difícil de todos, bajar de peso o indagar en lo más profundo de sus bolsillos que de por sí ya están bastante vacíos debido a la crisis económica actual. Sorprendente, pero cierto, aquellos que no se comprometan a bajar de peso y mantenerse saludables, podrían enfrentarse a altas cotizaciones de seguro médico por tener más riesgos de contraer enfermedades.

Todo se debe a una iniciativa que cada vez se hacer más popular, la de imponer impuestos especiales a los vicios y por consecuente a los que disfrutan uno de los placeres más sabrosos de la vida—el comer en exceso, tal y como ha ocurrido con los fumadores, quienes tienen que desembolsar alrededor $6 por cajetilla, alta suma de dinero que se esperaba alentara a muchos a dejar el mal hábito que los expertos consideran es poco saludable y que incrementa los riesgos de contraer enfermedades.

Y es que cuando de crisis se trata, los recortes vienen de todos lados, y las ideas para conseguir dinero a veces son insólitas. Lo lamentable es que por muy cómico que parezca todo esto a primera vista, la realidad es que no tomar el reto y conseguir una nueva figura este año, podría costarle miles de dólares adicionales.

Muchos congresistas se encuentran impulsando propuestas que obliguen a los norteamericanos a cambiar su dieta bajo la premisa de que aquellos más pasaditos de libras se encuentran en riesgo de contraer enfermedades como diabetes o incluso tener problemas del corazón, lo que a su vez dispara el costo de la medicina en los Estados Unidos, un gran problema al que el Presidente Barack Obama se enfrenta actualmente y el cual parece no tener solución.

Por eso actualmente se contemplan un sin número de ideas que van desde imponerle tarifas adicionales a los refrescos, jugos y comida denominada “chatarra” por su poco valor nutritivo, hasta aprobar que las compañías de seguros médicos cobren altas mensualidades a los que estén pasados de peso. Incluso, algunas empresas han tomado la iniciativa de devolver dinero a los trabajadores que se mantengan en forma y ejerciten frecuentemente, en espera de que las primas se hagan más asequibles.

La popular revista norteamericana Time publicó un artículo recientemente donde se revelan alarmantes datos en cuanto a este tema y que ilustra la seriedad del problema. Por ejemplo, la nota señala que en el estado de North Carolina, empleados públicos que sean considerados obesos por tener un índice de masa corporal superior a 39, enfrentarán un incremento de 10% en sus primas a no ser que ingresen en algún tipo de programa que los ayude a bajar de peso. De igual manera, la revista publica una tabla que demuestra como el estado de Alabama gasta miles de dólares adicionales en costos médicos de trabajadores obesos, en comparación con aquellos que no están pasados de peso. Increíblemente, la mitad de los trabajadores estatales en Alabama están considerados obesos.

Entonces aparentemente, ha llegado la hora de apretarse el cinturón y pasarle la cuenta a los culpables de la debacle, los “gorditos”. Así como ocurrió con los fumadores, hoy en día el foco de atención recae sobre la comida y los que la disfrutan al máximo. Proponentes de las nuevas medidas aseveran éste es el empujón que necesitan algunos para lanzarse a un estilo de vida saludable, mientras que aquellos que se oponen a esta idea consideran que todo se trata de una discriminación muy sutil y que al final podría limitarle el cuidado médico a aquellos que más lo necesitan.

En un asunto tan complicado, es difícil señalar quien tiene la razón y si las diferentes propuestas funcionarán o no. Lo que sí es cierto es que si usted está pasadito de peso, sus representantes electorales en Washington indirectamente le están mandando un poquito de inspiración para que este año sí que pueda cumplir esa resolución tan importante. Así que antes de darle la próxima mordida a una sabrosa hamburguesa con queso piense no sólo en su resolución de año nuevo, sino en cuántos dolaritos le quedan este mes en el banco porque quizá se los tenga que gastar inesperadamente después de haberse dado el gustico.

Dakotah Rod

Weight loss: New Year Resolution or Imperious Necessity?

By Dakotah Rod

As one decade ends and another begins, many people have already outline goals and new year resolutions. After Jan.1, it is common to see gyms overpopulated with new members, and supermarkets running dry on vegetables and healthy foods. This is because a large percentage of consumers decide to begin their journey to lose weight at the start of the year, although by February or March, many have fallen victim to overzealous and ambitious weight loss regimens.

Still, this year could be different– many more will have the resolve and many less will fail in its pursuit. This is because those overweight have a grim future: they either buckle down and reduce their waist sizes or open their already empty pocketbooks (due to the economic crisis) to pay for doctor visits and medical treatments employed to combat ailments that befall those that carry too much weight. Additionally, they might be facing increased fees and taxes on their medical insurance for being overweight.

A new initiative is aiming to help people lose weight and become healthier by applying special taxes to those whose vice is to eat too much; the idea is similar to the taxes placed on cigarettes, around $6 per box, which aimed to decreased the enticement of smoking cigarettes, which experts insist is not healthy and increases your chances of developing certain health issues.

Much blame can be placed on the economic crisis– when it hits, reductions are made where they can be, and taxes are placed similarly. While it might seem comical at first glance, the reality is that if you don’t reach your weight loss goals, it might cost you additional spending this year.

Congressmen and women are spearheading proposals that require Americans to change their personal diets to reduce the chances of those overweight to develop health issues like diabetes and cardiovascular difficulties and consequently, reduce the amount of money spent on health care in the United States, a problem the President Barack Obama has tried to tackle, possibly unsuccessfully.

For all these reasons, those overweight face a number of new proposals from taxing soda, juice and foods deemed “junk food” for their insignificant nutritional value, to new charges on their medical insurance bills. Some private companies have even begun to reward those workers that stay in shape and exercise frequently, in hopes they will become more affordable in the long run.

Time Magazine published an article recently that outlined the developments on the topic in the country. North Carolina, for example, is contemplating considering anyone over 39 in the body mass index as overweight. Those deemed as such would face an increase of 10 percent on their insurance premiums unless they enter a weight loss program. The article also included a diagram that spotlighted Alabama’s increasing medical costs in the thousands on each obese worker as opposed to their slimmer counterparts. Almost 50 percent of all state workers are obese in Alabama.

Apparently, the time has come when the majority of people might stay true to their new years resolutions on weight loss. Smokers once had the spotlight, and now the obese have become this nation’s health care issue. Supporters of the new proposals insist that this is the impulse needed to make American healthier, while opponents state it is unjust discrimination that might result in a decrease of medical help for those who need it the most.

On such a complicated issue, it is difficult to decide who might be right and whether these proposals will work. However, you can be sure that your representative in Washington are sending you a message: stick to your resolutions. So, next time you are about to take a bite out of that hamburger with cheese and bacon, remember those extra pounds you want to lose and those extra dollars you want to save.

Bajar de peso: ¿resolución de año nuevo o necesidad imperiosa?

Por Dakotah Rod

A medida que se cierra una década y comienza otra, muchas personas ya han trazado metas o han idealizado la popular resolución de año nuevo. Cada comienzo de año es común ver a los gimnasios abarrotados de nuevos miembros, y la sección de hortalizas del supermercado algo más poblada de lo normal. Y es que todo se debe a que un gran porcentaje de consumidores escogen el comienzo de año para darse el empujón necesario para comprometerse a bajar de peso, una de las tareas más arduas a las que se enfrentan miles en este país, aunque ya para febrero o marzo los planes no marchen tan bien como anticipaban.

Sin embargo, este año la cosa podría ser diferente y es que la cifra de motivados podría incrementar alarmantemente y la de fracasados podría disminuir casi a la fuerza. Y es que los gorditos tendrán que enfrentarse al reto más difícil de todos, bajar de peso o indagar en lo más profundo de sus bolsillos que de por sí ya están bastante vacíos debido a la crisis económica actual. Sorprendente, pero cierto, aquellos que no se comprometan a bajar de peso y mantenerse saludables, podrían enfrentarse a altas cotizaciones de seguro médico por tener más riesgos de contraer enfermedades.

Todo se debe a una iniciativa que cada vez se hacer más popular, la de imponer impuestos especiales a los vicios y por consecuente a los que disfrutan uno de los placeres más sabrosos de la vida—el comer en exceso, tal y como ha ocurrido con los fumadores, quienes tienen que desembolsar alrededor $6 por cajetilla, alta suma de dinero que se esperaba alentara a muchos a dejar el mal hábito que los expertos consideran es poco saludable y que incrementa los riesgos de contraer enfermedades.

Y es que cuando de crisis se trata, los recortes vienen de todos lados, y las ideas para conseguir dinero a veces son insólitas. Lo lamentable es que por muy cómico que parezca todo esto a primera vista, la realidad es que no tomar el reto y conseguir una nueva figura este año, podría costarle miles de dólares adicionales.

Muchos congresistas se encuentran impulsando propuestas que obliguen a los norteamericanos a cambiar su dieta bajo la premisa de que aquellos más pasaditos de libras se encuentran en riesgo de contraer enfermedades como diabetes o incluso tener problemas del corazón, lo que a su vez dispara el costo de la medicina en los Estados Unidos, un gran problema al que el Presidente Barack Obama se enfrenta actualmente y el cual parece no tener solución.

Por eso actualmente se contemplan un sin número de ideas que van desde imponerle tarifas adicionales a los refrescos, jugos y comida denominada “chatarra” por su poco valor nutritivo, hasta aprobar que las compañías de seguros médicos cobren altas mensualidades a los que estén pasados de peso. Incluso, algunas empresas han tomado la iniciativa de devolver dinero a los trabajadores que se mantengan en forma y ejerciten frecuentemente, en espera de que las primas se hagan más asequibles.

La popular revista norteamericana Time publicó un artículo recientemente donde se revelan alarmantes datos en cuanto a este tema y que ilustra la seriedad del problema. Por ejemplo, la nota señala que en el estado de North Carolina, empleados públicos que sean considerados obesos por tener un índice de masa corporal superior a 39, enfrentarán un incremento de 10% en sus primas a no ser que ingresen en algún tipo de programa que los ayude a bajar de peso. De igual manera, la revista publica una tabla que demuestra como el estado de Alabama gasta miles de dólares adicionales en costos médicos de trabajadores obesos, en comparación con aquellos que no están pasados de peso. Increíblemente, la mitad de los trabajadores estatales en Alabama están considerados obesos.

Entonces aparentemente, ha llegado la hora de apretarse el cinturón y pasarle la cuenta a los culpables de la debacle, los “gorditos”. Así como ocurrió con los fumadores, hoy en día el foco de atención recae sobre la comida y los que la disfrutan al máximo. Proponentes de las nuevas medidas aseveran éste es el empujón que necesitan algunos para lanzarse a un estilo de vida saludable, mientras que aquellos que se oponen a esta idea consideran que todo se trata de una discriminación muy sutil y que al final podría limitarle el cuidado médico a aquellos que más lo necesitan.

En un asunto tan complicado, es difícil señalar quien tiene la razón y si las diferentes propuestas funcionarán o no. Lo que sí es cierto es que si usted está pasadito de peso, sus representantes electorales en Washington indirectamente le están mandando un poquito de inspiración para que este año sí que pueda cumplir esa resolución tan importante. Así que antes de darle la próxima mordida a una sabrosa hamburguesa con queso piense no sólo en su resolución de año nuevo, sino en cuántos dolaritos le quedan este mes en el banco porque quizá se los tenga que gastar inesperadamente después de haberse dado el gustico.

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